La investigación · Chalmers · 1995 · filosofía de la mente

Chalmers y el problema duro de la conciencia

El artículo de 1995 de David Chalmers Facing Up to the Problem of Consciousness introduce la distinción ya canónica entre los problemas «fáciles» y el problema «duro» de la conciencia, y defiende un enfoque no reductivo, «dualista naturalista», de la experiencia. Todo marco sobre la conciencia escrito desde entonces — incluido el de la trilogía — ha tenido que responder a él.

Guía de lectura para una entrada de la bibliografía. El PDF está alojado en el propio sitio de Chalmers y es la versión canónica del texto completo.

Tesis central

La afirmación central de Chalmers es que los métodos cognitivos y neurocientíficos estándar pueden, en principio, resolver muchos problemas sobre la conciencia, pero dejan sistemáticamente intacto el problema de la experiencia — el aspecto «qué se siente al ser» o fenoménico. Sostiene que cualquier descripción puramente física del procesamiento de la información deja abierta la pregunta: ¿por qué y cómo este procesamiento debería ir acompañado de experiencia subjetiva?

Problemas fáciles frente al problema duro

Chalmers llama «problemas fáciles» a los que conciernen a la explicación de las capacidades cognitivas y conductuales en términos de mecanismos. Pone ejemplos como:

Son «fáciles» no porque sean triviales, sino porque son tratables dentro del marco explicativo habitual de la ciencia cognitiva y la neurociencia — descomposición funcional más implementación mecanicista.

El problema duro, en cambio, es explicar por qué hay alguna experiencia subjetiva asociada a esas funciones. Cuando un sistema integra información o reporta estados internos, podemos modelar los procesos, pero eso no explica por qué se siente algo al ser ese sistema.

El problema de la experiencia

Chalmers identifica el problema duro como el problema de la experiencia fenoménica — el «qué se siente al ser» de Nagel al ser un organismo consciente. Subraya que para cualquier proceso físico o funcional propuesto es conceptualmente coherente imaginar que ese proceso ocurra sin experiencia (una especie de escenario «zombi»), de modo que el vínculo explicativo de lo físico a lo fenoménico no queda capturado por la reducción estándar. Esto produce una brecha explicativa entre las descripciones físicas objetivas y la conciencia subjetiva.

Para cualquier proceso físico o funcional propuesto, es conceptualmente coherente imaginar que el proceso ocurra «a oscuras» — sin ninguna experiencia acompañándolo. Esa concebibilidad es la cuña que separa los problemas fáciles del problema duro.

Crítica de los enfoques reductivos

Chalmers repasa la obra contemporánea que afirma «explicar la conciencia» en términos de, por ejemplo, declarabilidad, espacio de trabajo global, pensamientos de orden superior o ciertos correlatos neurales. Su crítica es que estas explicaciones suelen acabar explicando uno de los problemas fáciles — como el acceso, el informe introspectivo o la atención — mientras dejan intacto el problema duro, incluso si los autores concluyen que con eso la conciencia queda explicada.

A su juicio, ninguna cantidad de descripción funcional o neural por sí sola puede responder a la pregunta: ¿por qué este proceso debería dar lugar a experiencia, en lugar de transcurrir «a oscuras»?

Hacia una explicación no reductiva

En la segunda mitad del artículo, Chalmers sostiene que reconocer el problema duro nos empuja hacia un nuevo tipo de explicación no reductiva pero todavía naturalista. Sugiere que quizá debamos tratar las propiedades fenoménicas como rasgos fundamentales de la realidad, a la par que la masa o la carga, y formular leyes psicofísicas que enlacen los procesos físicos con las experiencias.

Esta perspectiva — a menudo descrita como dualismo naturalista o dualismo de propiedades — acepta que las experiencias dependen sistemáticamente de sistemas físicos (por ejemplo, cerebros) pero niega que sean reducibles a propiedades físicas. La conciencia no es producida por la materia del mismo modo que la bilis es producida por el hígado; la conciencia es un rasgo fundamental de la realidad cuya aparición en un sistema concreto está gobernada por relaciones legales con lo físico.

Importancia e influencia

Se reconoce ampliamente a Facing Up por haber cristalizado la terminología del «problema duro de la conciencia», que desde entonces se ha vuelto central en la filosofía de la mente y en la ciencia de la conciencia. El artículo reformuló los debates al forzar una distinción entre explicar funciones y explicar el sentir fenoménico, y al motivar un espacio de teorías — incluidas las visiones panpsiquistas y de doble aspecto — que intentan respetar esta distinción manteniéndose, en términos amplios, naturalistas.

Treinta años después, el problema duro no ha sido disuelto ni resuelto. La brecha entre la descripción física en tercera persona y el hecho en primera persona de la experiencia mantiene el mismo ancho que Chalmers le encontró. El campo se ha dividido en bandos según la respuesta a este hecho: quienes insisten en que la brecha terminará por cerrarse desde dentro del marco productivista, quienes reformulan la pregunta en términos funcionales (el «ilusionismo» de Dennett, el «antirrealismo» fenoménico de Frankish) y quienes siguen la estela de Chalmers buscando una ontología no reductiva — panpsiquismo, monismo de doble aspecto, idealismo, o el modelo de campo que la trilogía adopta.

Por qué esto importa para la trilogía

La trilogía se toma en serio el diagnóstico de Chalmers y va más allá con la conclusión. Si la conciencia no es reducible al procesamiento de información — si hay una brecha estructural entre cualquier descripción física y la cualidad sentida de la experiencia —, entonces la hipótesis más simple es que la brecha es real porque la conciencia no es producida por los procesos físicos en primer lugar. Es recibida.

Este es el movimiento que Anima hace mediante la evidencia clínica, que Numen hace mediante la narrativa y que Limen hace mediante la síntesis técnica. La ontología de campo que la trilogía defiende — la conciencia como capa fundamental, individualizada a través del tejido biológico, con el cerebro como un receptor afinable — es una de la familia de respuestas pos-Chalmers al problema duro. Acepta el diagnóstico. Rechaza el consuelo de que el diagnóstico desaparecerá con mejor neurociencia. Y sigue la alternativa hasta sus compromisos ontológicos.

Los místicos en Limen, los casos límite en Anima, la estructura del entrelazamiento en Numen y las tres propiedades irreducibles de los campos cuánticos de Federico Faggin son, de distintos modos, intentos de especificar a qué podrían parecerse de verdad esas leyes psicofísicas a las que Chalmers apunta. Chalmers abrió la puerta. La trilogía la cruza.

Lee el artículo completo en consc.net/papers/facing.pdf. Para la síntesis más amplia, ve a Lo que la evidencia muestra hasta ahora; para el complemento técnico que recoge el testigo donde Chalmers lo deja, ve Limen.

← Lecturas y referencias